Las siete maravillas del mundo en crucero

¿Recuerda cuáles son las siete maravillas del mundo? Yo no pude (aunque sí recordé los jardines colgantes de Babilonia). Entonces fui y busqué las demás, y resultó ser que varias están todavía en pie. Los antiguos griegos armaron esa lista originalmente con lo que su mundo, bastante reducido, les proporcionaba. Hay otra lista, llamada “Siete maravillas del mundo moderno” que armó la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles en 1996. En tanto que la CNN en 1997 compiló una lista llamada “las Siete maravillas naturales del mundo”, y una nueva lista siguió en 2007, compilada de una encuesta en línea internacional. En pocas palabras, podemos decir que su “maravilla” puede ser diferente de la mía. Las listas son subjetivas y dependen de la organización que las compila y de su área de interés, aunque hay que reconocer que algunos destinos y atracciones espectaculares indudablemente formarán parte de las listas obligatorias de todos.

En lo personal, pienso que la designación de las Naciones Unidas de una zona, monumento o región como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO es un enfoque mucho más profundo y atractivo. Pone la atención en un destino al mismo tiempo que lo protege y salvaguarda para beneficio de las generaciones futuras. En realidad, si decidiera visitar todos los lugares que figuran en su lista debería dejar de trabajar o despedirse de cualquier rutina cotidiana, aunque hacerlo podría ser divertido. Pero, afortunadamente, uno puede ver muchas de las maravillas en un solo viaje, vacaciones, destino.

Fue así que se me ocurrió esta lista “Siete maravillas del mundo en crucero”. Lo que me llamó la atención de estas maravillas, cada una destacada y única, fue la sensación especial de anticipación cuando uno se acerca a ellas en barco, la experiencia y la emoción que se sienten a medida que las vemos surgir en todo su esplendor y el sentido de descubrimiento que solamente la llegada en barco crea. Pero hubo algo más que me gustó, y es que las líneas de cruceros no solo ofrecen una “maravilla” destacada, sino muchos otros tesoros durante el recorrido que son, sin duda alguna, igual de atractivos. ¿Cómo podría elegir el impotente Cristo Redentor de Río por encima de la belleza agreste de la Patagonia? ¿Por qué diría que Hagia Sofia es más importante que las maravillas de San Pedro en Roma? ¿Cómo elegir el Parque Nacional Fiordland en lugar de Sídney? Afortunadamente, con un crucero de Princess no tengo que elegir tan solo una de estas maravillas, ya que en cada itinerario de cruceros aguardan bellezas naturales, tesoros culturales, maravillas arquitectónicas, ciudades dinámicas y aventuras inimaginables. Cada momento de estos cruceros ofrece una forma nueva de conocer el planeta y a uno mismo. Así que vea lo que hay que conocer, descubra lo que más le guste a usted y haga su propia lista de las siete maravillas que más le atraen. O las 70… o por qué no, las 700 maravillas. Maravíllese. Asómbrese. Y sueñe.